| La fatiga por un cáncer de mama puede persistir hasta diez años |
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Más del 30% de las mujeres que supera un cáncer de mama sigue sintiéndose fatigada incluso 10 años después del diagnóstico según el último análisis sobre este tema publicado esta semana por la revista 'Cancer'. Éste es uno de los efectos secundarios más frecuentes derivados de las terapias oncológicas y a medida que la supervivencia de estas pacientes se prolonga, ha ido creciendo también el interés de los especialistas por su calidad de vida. Investigadores de la Universidad de California, en Los Angeles (EEUU) preguntaron a 763 supervivientes acerca de la repercusión de los tratamientos contra el cáncer al cabo de cinco y 10 años de su diagnóstico. Hasta el 34% de las participantes respondió que seguía sintiendo fatiga al cabo de una década de su diagnóstico; lo que significa, a juicio de los autores del trabajo, que el cansancio generalizado es un problema persistente y prolongado que afecta a la mayor parte de los pacientes que logran superar un tumor. A juicio de Julie Bower, directora del estudio, a medida que los tratamientos han logrado prolongar la supervivencia después de un cáncer, la atención a la calidad de vida y los efectos a largo plazo de estas terapias deben cobrar cada vez más importancia y recibir mayor atención por parte de la comunidad científica. En su investigación, Bower y su equipo detectaron que las mujeres con depresión o problemas cardiovasculares eran las más propensas a sufrir los efectos de la fatiga a largo plazo. Asimismo, quienes fueron tratadas de su cáncer de mama con una combinación de radioterapia y quimioterapia también resultaron más afectadas por este problema. Por eso, otra de las firmantes, la doctora Patricia Ganz, directora del Centro de Prevención del Cáncer de la misma Universidad, subraya la importancia de trabajar preventivamente, para tratar de evitar la aparición de estos y otros problemas que contribuyan a restar energía a estas mujeres. La definición de fatiga que se empleó en el trabajo fue la de una sensación generalizada de cansancio, debilidad o falta de energía. Y aunque por el momento no se conocen bien las causas de este trastorno, asociado tanto al propio tumor como a las terapias que se administran para combatirlo, se sospecha que se trata de una combinación de mecanismos fisiológicos y psicosociales los que la provocan "Cuando hemos estudiado los mecanismos biológicos de la fatiga en grupos más pequeños, hemos descubierto que hay algún tipo de problema inflamatorio subyacente que predispone a ciertas pacientes", añade por su parte Patricia Ganz, coautora de la investigación. |